HIPÓTESIS

La capacidad de juicio requiere de la imaginación, del sensus comunnis y del pensamiento representativo. Si bien es cierto que el sensus communis nos conduce a pensar en una comunidad de juicio ya instituida; la imaginación nos permite apelar a la capacidad de generar nuevos juicios que interpelen y modifiquen los pre-juicios. Desde la perspectiva que defenderemos en este proyecto, la reflexión sobre lo justo y lo injusto, lo correcto y lo incorrecto requiere procesar las interpretaciones que son fieles al significado de las prácticas sociales involucradas. Y se debe evitar la reificación y la proyección de sus esquemas en el mundo. Tal reificación no sólo es evidente en la metafísica tradicional sino también en gran parte de la investigación social. La validez de nuestros juicios políticos no se establece a través de una relación especial entre las teorías y los hechos, sino por medio del debate político. De acuerdo con lo expuesto en los apartados previos de este proyecto, no hay nada, universal o universalizable, que preexista al ejercicio del juicio. Siendo así, podemos repensar gracias al poder creativo de la imaginación nuestra pre-comprensión del mundo político, así como la idea de nosotros mismos que viene dada en el lenguaje. Es en el lenguaje donde se atesora lo común, desde él es posible hacer y sustentar juicios, pero también modificarlos o renovarlos. El lenguaje es el espacio tanto para las formas de vida dadas, como para la renovación y para la imaginación de nuevas formas de vida.

Así, la hipótesis de trabajo consiste en sostener que, si aspiramos a establecer una ontología y una praxis de lo político fundada en el principio de lo común, entonces requerimos articular una teoría del juicio que tome en cuenta la articulación lingüística de lo político. La teoría del juicio, que pretendemos desarrollar a lo largo de este proyecto, podría entenderse como un paradigma de acción y de comprensión que nos abre a la constitución de nuevos mundos posibles, mundos donde el principio político de lo común sirva como eje para la comprensión de la política como una tarea de autoinstitución y de autogobierno de las comunidades.